Embarazo y Lactancia - Publicado el 09 de marzo de 2021

Según un estudio, el embarazo no aumentaría el gasto energético

Según un estudio, el embarazo no aumentaría el gasto energético

En seres humanos el embarazo está asociado a importantes cambios fisiológicos y debido a ellos se han realizado estudios para evaluar los costos totales de la gestación. Investigadores han tratado de calcular las necesidades calóricas para un proceso exitoso. Sin embargo, los estudios realizados habrían detectado una gran variabilidad.

Una de las hipótesis más importantes es que el incremento de la masa corporal (MC) durante este periodo aumenta la tasa metabólica en reposo (TMR) y, en consecuencia, el coste de la actividad física. Fundamentalmente para aquellas actividades que implican movimiento de la propia masa corporal, como la locomoción. Pero los antecedentes son contradictorios. 

La gran plasticidad metabólica que tendría el embarazo en relación a los demás estados fisiológicos, tiene un valor adaptativo que permitiría a las mujeres tener una gestación exitosa bajo diversas condiciones. Observaciones anteriores sugieren que la fisiología femenina activaría mecanismos para amortiguar los costes y mantener un embarazo viable. Además de las modificaciones del sistema cardiovascular y respiratorio, la masa corporal y la composición de los tejidos varían notablemente durante este período con consecuencia en el gasto energético (GE). Si estos cambios afectan a los requisitos energéticos en embarazadas sigue siendo un tema en discusión. 

El estudio realizado por Universidad de Burgos, analizó la energía gastada, durante descanso y locomoción, en mujeres embarazadas y no embarazadas con dos objetivos. En primer lugar, comprobar si la MC afecta a la GE de ambos grupos fisiológicos de forma similar. Y en segundo término, determinar la influencia de la composición corporal en las diferencias o similitudes entre ambos grupos.

Los autores midieron la masa y composición corporal y el gasto energético de 77 voluntarias (35 gestantes y 42 no embarazadas). Las mujeres embarazadas completaron dos rondas de medición a las 28 y 32 semanas de gestación. Se buscaron diferencias en los parámetros medidos, y se compararon las líneas de regresión para comprobar cómo afectaba la masa corporal al gasto energético.

Los resultados obtenidos habrían indicado que los parámetros de MC y composición corporal serían significativamente mayores en las mujeres gestantes, pero el gasto energético no sería estadísticamente diferente. Por otra parte, tendrían un mayor porcentaje de masa grasa, pero menor de masa libre de grasa (MLG). El gasto energético por kg de MLG sería similar en ambos grupos. La comparación de las líneas de regresión muestra que la gestación no modificaría la relación entre MC y GE, pero para una masa corporal similar, las mujeres embarazadas gastan menos energía que las no embarazadas.

En conclusión, los datos obtenidos en el estudio, llevaron a los investigadores a proponer que un mayor porcentaje de tejidos corporales pasivos sería la razón por la que las mujeres en gestación gastarían una cantidad menor de energía que las no embarazadas de similar MC. Por lo tanto, el embarazo podría no ser tan restrictivo energéticamente como se suele suponer.