Una investigación denuncia el papel de Coca-Cola en la epidemia de obesidad en China

Publicado el 11 de enero de 2019


China ya es el tercer mayor mercado mundial para Coca-Cola. En 2011, el 42% de los adultos chinos tenía sobrepeso u obesidad, más del doble que dos décadas antes, según los datos oficiales.

La investigadora Susan Greenhalgh dibuja “una compleja red de contactos institucionales, financieros y personales” a través de la cual la compañía estadounidense ha obtenido “una posición de poder entre bambalinas que garantiza que la política gubernamental china para luchar contra la creciente epidemia de obesidad no socava sus intereses”. Greenhalgh señala directamente al Instituto Internacional de Ciencias de la Vida (ILSI, por sus siglas en inglés), una organización creada en 1978 que pretende ser “un foro altamente confiable para generar, recopilar y discutir datos científicos sobre temas de impacto en la salud pública”, según su web. El ILSI —fundado por un vicepresidente de Coca-Cola, Alex Malaspina— está financiado por decenas de empresas de la industria alimentaria, como la propia Coca-Cola, McDonald's, Nestlé y PepsiCo.

Greenhalgh sostiene que Coca-Cola ha utilizado el ILSI para influir en las políticas sanitarias del país más poblado del mundo. También en 1978, la empresa de bebidas azucaradas fue la primera compañía internacional en recibir autorización para instalarse en China tras los 30 años de aislamiento impuestos por Mao Zedong. Aquel mismo año, Malaspina visitó el país para iniciar relaciones con científicos locales. “Rápidamente identificó a Chen Chunming, una poderosa nutricionista con fama de tener contactos de alto nivel en el Gobierno central”, apunta Greenhalgh en su investigación, que se publica hoy en la prestigiosa revista médica BMJ.

Chen fue la presidenta fundadora de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de China, un organismo gubernamental. En 1993, la nutricionista fue fichada por el propio ILSI para dirigir su sucursal china. Y, actualmente, el organismo público y el privado comparten sede, según denuncia la investigadora de Harvard. “El personal de ILSI-China, financiado por la industria, tiene un acceso sin precedentes a los funcionarios gubernamentales”, critica Greenhalgh.

Como consecuencia de esa influencia, subraya, las políticas chinas se han alineado con las estrategias comerciales de Coca-Cola. “No hay políticas dietéticas de gran impacto de las recomendadas por la OMS, como los impuestos a las bebidas azucaradas y la restricción de publicidad de productos para niños. Los planes nacionales enfatizan el ejercicio físico sobre la dieta”, lamenta la profesora de Harvard. ILSI, tras declinar responder a Greenhalgh, ha emitido un comunicado en el que niega haber influido en las políticas chinas y en el que asegura que su misión es “proporcionar ciencia que mejore la salud humana”.

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