¿Obeso? no, mi hijo está fuerte y grande

Publicado el 02 de mayo de 2019


La revisión sistemática y el metanálisis, que sintetizan la evidencia disponible de la literatura científica, incluyeron 87 estudios realizados en todo el mundo entre 2000 y 2018, que incluyeron a 24.774 niños de 0 a 19 años de edad y sus padres. «A pesar de los intentos por aumentar la conciencia pública sobre el problema de la obesidad, nuestros hallazgos indican que la subestimación del estado de sobrepeso de los niños es muy común», afirma Abrar Alshahrani de la Universidad de Nottingham (Reino Unido), quien dirigió la investigación.

«Esta percepción errónea es importante porque el primer paso para que un profesional de la salud apoye a las familias es un reconocimiento mutuo de un estado de exceso de peso. Esto es particularmente importante para el niño, los padres y los profesionales de la salud que los cuidan. Nuestro estudio también encontró una tendencia de los profesionales de la salud a subestimar el peso, lo que sugiere que a los niños con sobrepeso no se les puede ofrecer el apoyo que necesitan para garantizar una buena salud», añade.

En este estudio, Alshahrani y sus colegas de la Universidad de Nottingham investigaron la prevalencia y los factores de riesgo asociados con la subestimación del exceso de peso de los niños.

Llevaron a cabo una revisión sistemática y un metanálisis de estudios cualitativos y cuantitativos que evaluaron las percepciones del peso de los niños por parte de cuidadores, niños y profesionales de la salud, y lo compararon con estándares médicos reconocidos para definir el sobrepeso, incluidos los puntos de corte de la International Obesity Task Force, basados en mediciones antropométricas (altura, peso y circunferencia de cintura y cadera).

Los resultados mostraron que más de la mitad (55 por ciento) de los padres subestimaron el grado de sobrepeso en sus hijos,mientras que más de un tercio (34 por ciento) de los niños y adolescentes también subestimaron su propio estado de peso. Los profesionales de la salud compartieron esta percepción errónea, pero estudios limitados impidieron la cuantificación.

Los padres de niños más pequeños tenían menos probabilidades de percibir a sus hijos con sobrepeso, y eran menos precisos a la hora de juzgar el peso de los niños que de las niñas. Además, los padres que tenían sobrepeso y con menos educación también presentaban menos probabilidades de evaluar con precisión el mayor peso de sus hijos.

Los autores señalan que la etnicidad y las normas culturales también pueden tener un efecto en la percepción errónea de los padres, ya que algunas culturas prefieren un tipo de cuerpo más grande y pueden no identificar a sus hijos con sobrepeso.En estudios cualitativos, los padres comúnmente describían a sus hijos como «con huesos grandes», «gruesos» o «sólidos» en lugar de usar el término médico obeso, y expresaron un fuerte deseo de evitar etiquetar a sus hijos con terminología médica.

«Identificar los problemas de peso en la infancia y la adolescencia es una oportunidad única para tener un impacto en la salud de por vida -dice Alshahrani-. Los resultados sugieren que la subestimación del estado de sobrepeso infantil es altamente prevalente. Abordar los factores que conducen a la inexactitud en la evaluación del peso del niño tendrá un impacto positivo en la comunicación entre niños, padres y profesionales de la salud, y ayuda al reconocimiento mutuo del exceso de peso de los niños».

Los autores reconocen que sus hallazgos muestran asociaciones observacionales, por lo que no se pueden extraer conclusiones sobre causa y efecto. Señalan varias limitaciones, incluida la falta de un examen estadístico de las percepciones de los profesionales de la salud debido a la escasez de estudios relevantes y el posible sesgo de género, ya que la mayoría de los estudios solo examinaron las percepciones del peso corporal de la madre y el niño.

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