Alimentos fermentados y probióticos en niños. La importancia de conocer sus diferencias microbiológicas

Publicado el 17 de febrero de 2021


La leche materna provee microorganismos que colonizan el intestino y programan el sistema inmunológico para desarrollar tolerancia oral.

Entre los 6 meses de lactancia materna exclusiva y los 2 años de lactancia prolongada recomendada, la alimentación complementaria conlleva una reducción progresiva en el ingreso de microorganismos vivos al ecosistema intestinal.

Esto se debe a que los alimentos en general -a diferencia de la leche materna- o se encuentran desprovistos de microorganismos o, si los poseen, suelen inactivarse durante la cocción.

Los alimentos fermentados y los probióticos podrían constituir una estrategia nutricional valiosa, dado que garantizarían la provisión de microorganismos vivos ante la reducción o interrupción anticipada de la lactancia.

Los términos “alimentos fermentados” y “probióticos” no son sinónimos. La identidad microbiológica, la inocuidad y la existencia de estudios clínicos de eficacia para unos y otros son claves para entender sus diferencias y decidir una eventual recomendación alimentaria.

Fuente: Archivos Argentinos de Pediatría

Para más información: https://www.sap.org.ar/docs/publicaciones/archivosarg/2021/v119n1a13.pdf