La microbiota intestinal: una estrategia prometedora entre la alimentación complementaria y la desnutrición infantil

Publicado el 15 de diciembre de 2020


La desnutrición infantil persiste como un importante problema de salud pública. Prevalece en países de ingresos bajos y medios. Los niños con desnutrición se enfrentan a problemas sanitarios, económicos y sociales que pueden afectar a numerosas generaciones.

El período de mayor vulnerabilidad ante una situación de desnutrición se presenta durante los primeros 1000 días d vida.

La composición de la microbiota intestinal se asimila a la de los adultos en los 2- 3 primeros años de vida. Algunas investigaciones recientes sugieren que, durante el período de alimentación complementaria, se podrían producir importantes cambios en la composición microbiana intestinal y en la capacidad funcional. Cabe destacar que la mayoría de estos estudios se han realizado en países de altos ingresos. Por otro lado, la investigación en los países de ingresos bajos y medios habría relacionado la alteración en la microbiota intestinal con la desnutrición infantil.

Los alimentos complementarios dirigidos a una mejora de la microbiota, podrían ser una estrategia prometedora en la prevención y el tratamiento de la desnutrición.

Esta recopilación de la evidencia científica actual podría proporcionar una base para futuras investigaciones para realizar intervenciones dirigidas a modificar la composición de la microbiota intestinal para combatir la desnutrición infantil y promover un crecimiento saludable.

Algunos indicadores que permitirían evaluar la adecuación de la alimentación complementaria son los siguientes:
1. Introducción adecuada de alimentos sólidos, semisólidos y blandos.
2. La frecuencia mínima de la realización de las comidas.
3. Las características mínimas necesarias para que una dieta sea aceptable.
4. El consumo de alimentos con alto contenido en hierro o productos fortificados con este micronutriente.

Una microbiota intestinal alterada se ha asociado con la desnutrición infantil y se ha vinculado de forma causal a esta. La evidencia científica actual apoya que el potencial de la microbiota intestinal podría ser un componente clave en la relación entre la alimentación complementaria y la desnutrición y ha despertado el interés en los cambios que se producen en la microbiota en relación con las intervenciones durante el período de la alimentación complementaria. Deben continuar las investigaciones en esta dirección e informar de posibles actualizaciones sobre las recomendaciones de la OMS y de los indicadores del IYCF sobre la alimentación de los bebés y los niños (Infant and young child Feeding) publicados hace más de diez años.

Toda esta información podría ayudar a mejorar el diseño de las intervenciones para crear efectos positivos persistentes en el proceso de maduración de la microbiota intestinal y del crecimiento del niño. Por consiguiente, todas estas cuestiones, podrían ayudar a disminuir la prevalencia y la carga de la desnutrición, así como promover la salud y el bienestar.

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