Mas de 3000 millones de personas protegidas de las grasas trans en su alimentación

Publicado el 15 de septiembre de 2020


Dos años después de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) pusiera en marcha su iniciativa de eliminar del suministro mundial de alimentos las grasas trans de producción industrial, informa de que hasta la fecha, 58 países han introducido legislación que podría proteger hasta 3200 millones de personas de esas sustancias nocivas para finales de 2021. Con todo, más de 100 países todavía tienen pendiente la adopción de medidas para eliminar de su suministro de alimentos esas sustancias nocivas. 

«En un momento en que el mundo entero se enfrenta a la pandemia de COVID-19, debemos hacer todo lo que podamos para proteger la salud de las personas. Ello incluye la adopción de todas las medidas posibles para prevenir las enfermedades no transmisibles que pueden hacer que las personas sean más susceptibles al coronavirus y provocar muertes prematuras », comentó el Director General de la OMS, Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus. «Nuestro objetivo de eliminar las grasas trans para 2023 no debe demorarse». 

Quince países registran cerca de dos tercios de las muertes de todo el mundo vinculadas a la ingesta de grasas trans, de los que cuatro (Canadá, Eslovenia, Estados Unidos de América y Letonia) aplican desde 2017 normativas que se ajustan a las prácticas óptimas recomendadas por la OMS, estableciendo para las grasas trans de producción industrial límites obligatorios del 2% en el contenido de aceites y grasas de todos los alimentos o prohibiendo los aceites parcialmente hidrogenados. 

Por otro lado, los 11 países restantes (Azerbaiyán, Bangladesh, Bhután, Ecuador, Egipto, India, Irán, México, Nepal, Pakistán y República de Corea) aún tienen pendiente la adopción de medidas urgentes. 

En el informe se ponen de relieve dos tendencias alentadoras. En primer lugar, cuando los países toman medidas, adoptan mayoritariamente normativas basadas en las prácticas óptimas, descartando medidas menos restrictivas. Las nuevas normativas aprobadas o introducidas en el última año en el Brasil, Turquía y Nigeria cumplen en todos los casos los criterios de la OMS aplicables a las prácticas óptimas. Otros países, como la India, que habían aplicado previamente medidas menos restrictivas, estarían en proceso de actualizar sus políticas para ajustarlas a las prácticas óptimas. 

En segundo lugar, cada vez se recurre más a reglamentos de índole regional en los que se establecen normas para varios países, lo que podría ser una estrategia prometedora para acelerar los progresos hacia la eliminación de las grasas trans para 2023. En 2019, la Unión Europea aprobó una normativa basada en las prácticas óptimas, y los 35 países que integran la Región de las Américas de la OMS/Organización Panamericana de la Salud aprobaron por unanimidad un plan de acción regional para eliminar a más tardar en 2025 las grasas trans de producción industrial. En conjunto, esas dos iniciativas regionales podrían proteger en más de 50 países a otros 1000 millones de personas que no estaban previamente protegidas por los reglamentos contra las grasas trans. 

«Con la crisis económica mundial, los países buscan más que nunca las mejores inversiones en materia de salud pública», señaló el Dr. Tom Frieden, Presidente y Director Ejecutivo de Resolve to Save Lives. «Lograr que los alimentos no contengan grasas trans, salva vidas y ahorra dinero, y al prevenir los ataques cardíacos, se reduce la carga sobre los centros de atención de salud». 

Pese a estos avances, persisten disparidades en la cobertura normativa según la región y el nivel de ingreso de los países. Hasta la fecha, la mayoría de las medidas normativas, incluidas las aprobadas en 2019 y 2020, se han adoptado en los países de ingreso alto y en la Regiones de la OMS de las Américas y Europa. Se han adoptado políticas que se ajustan a las prácticas óptimas en siete países de ingreso medio alto y 33 países de ingreso alto; de momento ningún país de ingreso bajo o de ingreso mediano bajo ha seguido el ejemplo. 

La OMS recomienda que la ingesta de grasas trans se limite a menos del 1% de la ingesta calórica total, lo que se traduce en menos de 2,2 g/día en un régimen alimentario de 2000 calorías. Con el objetivo de que para 2023 las grasas trans de producción industrial hayan dejado de utilizarse, la OMS recomienda que los países:

- elaboren y apliquen políticas basadas en las mejores prácticas a fin de establecer para las grasas trans de producción industrial límites obligatorios del 2% en el contenido de aceites y grasas de todos los alimentos o que prohíban los aceites parcialmente hidrogenados.

- inviertan en mecanismos de seguimiento, como por ejemplo: capacidad de laboratorio para medir y controlar el contenido de grasas trans en los alimentos; y

- promuevan reglamentos regionales o subregionales con el fin de expandir los beneficios de las políticas sobre las grasas trans.

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