Más de 820 millones de personas pasan hambre y unos 2000 millones sufren su amenaza

Publicado el 16 de julio de 2019


En los últimos tres años, el número de personas que padecen hambre se ha incrementado lentamente. Se ha elevado a más de 820 millones de personas, una de cada nueve en el mundo, que siguen padeciendo hambre en la actualidad. Según el último informe sobre El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mun2do publicado este lunes, este número supone un retroceso a los niveles de 2010.

El hambre está aumentando en casi todas las subregiones africanas, lo que hace a África la región con la prevalencia de la subalimentación más elevada, situada en casi el 20% de la población, mientras en Asia llega al 11%. La progresión de este flagelo también afecta a América Latina, aunque su prevalencia todavía es inferior al 7%. 

Los esfuerzos por terminar con el hambre y la malnutrición se encuentran socavados por el ritmo desigual de recuperación económica. El hambre ha aumentado en muchos países donde la economía se ha ralentizado o contraído, sobre todo en países de ingresos medianos, destaca el informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Según asegura Marco Sánchez Castillo, experto de la FAO, “la desaceleración de la economía tiene efectos bastante nocivos, porque se ve reflejada en problemas de desempleo, de salarios, etc., lo cual aminora el poder adquisitivo de los hogares. Son los más pobres y los más vulnerables los que se ven menos preparados ante la eventualidad de los eventos económicos adversos.” Destaca además otro aspecto del sistema económico actual que está causando el hambre, son las desigualdades: “En países donde ha habido crecimiento económico, ese crecimiento no le llega a los más pobres para que puedan disminuir sus problemas de hambre e inseguridad alimentaria”.

Además, los conflictos y la violencia en muchas partes del mundo, la variabilidad del clima y la exposición a eventos climáticos extremos más complejos, frecuentes e intensos están mermando los logros alcanzados en la erradicación del hambre y la malnutrición.

Este año, el informe va un paso más allá e informa, por primera vez, acerca de otro de los indicadores: la prevalencia de la inseguridad alimentaria.

Aproximadamente el 17,2% de la población mundial, unos 1300 millones de personas han experimentado niveles moderados de inseguridad alimentaria, lo cual significa que no tienen acceso regular a alimentos inocuos, nutritivos y suficientes: aún, cuando no padezcan hambre, se encuentran en mayor riesgo de padecer varias formas de malnutrición y mala salud.

La estimación asciende al 26,4% de la población mundial o a un total de alrededor de 2000 millones de personas, si se combinan los niveles moderado y grave de inseguridad alimentaria.

La inseguridad alimentaria que vemos hoy también contribuye al sobrepeso y la obesidad. En 2017, el sobrepeso afectaba ya a más de 38 millones de niños menores de cinco años; África y Asia representaban el 25% y el 46% del total mundial, respectivamente.

La anemia en las mujeres y la obesidad en adultos también se han incrementado a nivel mundial: una de cada tres mujeres en edad reproductiva padece anemia y más de uno de cada ocho adultos, o más de 672 millones, son obesos.

Además, el sobrepeso y la obesidad están aumentando el riesgo de enfermedades no transmisibles, tales como diabetes de tipo 2, hipertensión, ataques cardíacos y algunas formas de cáncer.

En todos los continentes, la prevalencia de la inseguridad alimentaria es levemente más elevada entre las mujeres que entre los hombres.

El informe insta a adoptar medidas en dos frentes: en primer lugar, salvaguardar la seguridad alimentaria y la nutrición por medio de políticas económicas y sociales que ayuden a contrarrestar los efectos de las desaceleraciones y los debilitamientos de la economía, tales como garantizar los fondos para las redes de la seguridad social y garantizar el acceso universal a la salud y la educación. En segundo lugar, se debe hacer frente a las desigualdades existentes en todos los niveles por medio de políticas multisectoriales que permitan lograr formas sostenibles para escapar a la inseguridad alimentaria y la malnutrición.

En América Latina, aproximadamente 42,5 millones de personas se encuentran subalimentadas, lo que representa un 6,5% de la población, mientras que en el Caribe se dispara a un 16,5%. 

El porcentaje en América del Sur de personas con hambre aumentó del 4,6% en 2013 al 5,5% en 2018. Esta región alberga la mayor parte (55%) de las personas subalimentadas y el aumento observado en los últimos años se debe sobre todo al deterioro de la seguridad alimentaria en Venezuela, donde la prevalencia de la subalimentación aumentó casi cuatro veces, del 6,4% en 2012-2014 al 21,2% en 2016-2018.

"Tenemos que rescatar, en promedio, a más de 3,5 millones de personas del hambre cada año desde ahora hasta 2030 si queremos alcanzar la meta de hambre cero" informa el Representante Regional de la FAO, Julio Berdegué.

Fuente: Noticias ONU

Para más información: https://news.un.org/es/story/2019/07/1459231

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