Relacionan el consumo de bebidas azucaradas con un empeoramiento de los síntomas de la esclerosis múltiple

Publicado el 07 de marzo de 2019


En el estudio participaron 135 personas con EM que completaron un cuestionario sobre su dieta. Luego, los investigadores observaron cómo se acercaba la dieta de cada participante a los Enfoques Dietéticos para Detener la Hipertensión (DASH, por sus siglas en inglés). La dieta DASH recomienda tomar granos enteros, frutas y verduras, productos lácteos bajos en grasa, carnes magras, pollo y pescado, y nueces y legumbres, y limita los alimentos con alto contenido de grasas saturadas y azúcar.

Los científicos también midieron el nivel de discapacidad de los participantes utilizando la Escala de Estado de Discapacidad Expandida, un método común para cuantificar la discapacidad que varía de 0, sin síntomas, a 10 puntos, muerte por EM.

En general, los investigadores no encontraron un vínculo entre lo que comían los participantes y su nivel de discapacidad. En el caso de los refrescos y las bebidas endulzadas con azúcar, se dividió a los participantes en cinco grupos según la cantidad de bebida. Las personas en el grupo superior tomaban un promedio de 290 calorías de bebidas azucaradas al día, mientras que el grupo más bajo rara vez bebía bebidas azucaradas.

El estudio encontró que los participantes que consumían la mayor cantidad de bebidas endulzadas con azúcar tenían cinco veces más probabilidades de padecer una discapacidad severa que las personas que rara vez tomaban bebidas endulzadas con azúcar. De las 34 personas en el grupo superior, 12 tenían discapacidades graves, en comparación con 4 de las 34 personas en el grupo inferior. El grupo superior tenía en una puntuación promedio de discapacidad de 4,1 puntos, mientras que el grupo inferior registraba un promedio de 3,4 puntos.

Las limitaciones del estudio incluyen el número relativamente pequeño de participantes. La investigación también evaluó las dietas de los participantes al mismo tiempo que la discapacidad, por lo que no es posible distinguir si realmente es un aspecto de la dieta, como el consumo de bebidas azucaradas, lo que contribuye a una mayor discapacidad o si es la gravedad de la enfermedad lo que afecta a la capacidad de una persona para llevar una dieta saludable. Se necesitan estudios adicionales para evaluar si las bebidas endulzadas con azúcar afectan al curso de la enfermedad.

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